Mi monja favorita

Mi monja favorita, 2009-2017. Ver más.

 

En 2009, mientras visitaba los templos de Angkor, me topé con un monje enjuto y diminuto que emanaba bondad. Me había quedado sola en ese momento. Tiré una foto y di un donativo. Murmuró, me colocó una pulsera de hilo, me tocó los brazos y sopló. Fue una experiencia muy agradable.

Unos años más tarde encontré una foto del monje en internet y pensé: “con lo fotogénico que es, ¿cuántas fotos le harán cada día?”. Por encima de todo, sentí un gran alivio al saber que seguía vivo. Por aquel entonces seguía pensando que era un hombre.

Este verano he vuelto a visitar Angkor y allí estaba. Siete años más tarde y las mismas sensaciones. Seguía vivo y volví a casa con la pulsera naranja. Ahora me encuentro buscando fotografías de mi monja favorita.

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